Ya en casa de nuevo, cerramos este viaje con la sensación de haber recorrido algunos de los lugares más extraordinarios de Sudamérica: nuestra última Maravilla del Mundo en Río de Janeiro, el Cristo Redentor, y una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, las Cataratas de Iguazú, donde la naturaleza ruge con una intensidad que se queda grabada para siempre.
Allí, en el punto donde Brasil, Argentina y Paraguay se encuentran, tomamos consciencia de que los viajes también son fronteras que se cruzan por dentro: miradores que nos transforman, caminos que nos ensanchan la mirada y momentos que se vuelven parte de quienes somos. Nos despedimos con el corazón lleno, sabiendo que cada destino visitado nos acompañará mucho después de haber regresado a casa.