En nuestro último día en Río de Janeiro visitamos el Carnaval Experience. ¿Listos para una sesión de samba?
Esta experiencia es una forma directa y emocionante de descubrir cómo se crea, desde dentro, el espectáculo más famoso de Brasil. La experiencia tiene lugar en la Ciudad del Samba, el complejo donde las escolas preparan durante meses sus desfiles para el Sambódromo. Entrar aquí es asomarse al corazón del carnaval: un mundo de colores, música y trabajo artesanal que normalmente permanece oculto al público.
Para reservar la visita guiada en español, directamente en la web oficial. El precio es de 110 R$ por persona.
Durante el recorrido (visita guiada en español a las 9:300 y a las 16:30h), los guías explican de manera cercana cómo funciona una escola de samba, desde la creación de las carrozas hasta la confección de los trajes que luego brillarán en la avenida. Se puede ver de cerca el proceso creativo, tocar materiales, observar detalles y entender la magnitud del esfuerzo colectivo que hay detrás de cada desfile. La visita incluye también un audiovisual donde se puede ver el desfile en el sambódromo y un taller de samba con un bailarina profesional.
Uno de los momentos más divertidos es la posibilidad de probarse trajes reales utilizados en desfiles anteriores. Ponerse un tocado, sentir el peso de las plumas o posar con un traje lleno de brillo convierte la visita en una experiencia participativa y memorable. Todo está pensado para que el visitante no solo observe, sino que se sienta parte de la fiesta.
El Carnaval Experience es ideal para quienes quieren comprender la cultura de la samba más allá de la celebración anual. Permite apreciar el talento, la dedicación y la pasión que sostienen esta tradición, y ofrece una mirada auténtica a uno de los símbolos más potentes de Río de Janeiro. Al acabar la visita brindamos con una caipiriña ¡para celebrar la vida!.
Al finalizar el tour, tomamos un Uber hasta el barrio de Urca. Dimos un paseo por la Praia Vermelha y comimos en el resturante Terra Brasilis. Conviene reservar mesa con antelación (sólo reservan el 20% de las mesas) o bien hacer cola a partir de las 12h. Para ello ponen unas sillas en la puerta, así la espera no se hace tan pesada.
Después de comer empezamos el ascenso al Pan de Azúcar. Los tickets de acceso, que teníamos reservados para las 14-15h, incluían los dos trayectos en teleférico, tanto la subida al Morro da Urca como el ascenso final al Pan de Azúcar. Con el mismo ticket se puede disfrutar de todas las áreas del Parque Bondinho, donde encontramos miradores panorámicos, senderos señalizados, pequeñas exposiciones culturales, además de tiendas y restaurantes para completar la visita
El recorrido comienza en Praia Vermelha, donde el primer teleférico asciende hasta el Morro da Urca. Desde allí ya se obtiene una panorámica increíble: la bahía de Guanábana, las playas que se curvan como un abrazo y el Cristo Redentor asomando entre las montañas.
El segundo tramo, que lleva hasta la cima del Pan de Azúcar, es aún más espectacular. A medida que el teleférico avanza, la ciudad se despliega a nuestros pies, poniendo de manifiesto sus contrastes. La vegetación tropical, el océano, las favelas…sin duda un escenario único. Se puede caminar por senderos cortos, detenerse en miradores estratégicos o simplemente dejarse llevar por la brisa mientras se observa el ir y venir de los aviones sobrevolando la bahía.
Si hay un momento perfecto para estar allí, es el atardecer. La luz dorada cae sobre Copacabana, las montañas se tiñen de tonos cálidos y la ciudad empieza a encenderse poco a poco. Es un espectáculo natural que combina serenidad y emoción, como si Río mostrara su mejor versión.
El Pan de Azúcar no es solo un mirador, es un símbolo de la ciudad. Desde su cima se entiende mejor la geografía única de Río, su mezcla de mar, selva y montaña, y esa sensación de que la naturaleza y la vida urbana conviven en un equilibrio vibrante.
Las entradas deben reservarse con antelación en la web oficial. El precio es de 205 R$ por persona.
¡Ahora sí! Tocaba regresar a nuestro hotel con la satisfacción de haber recorrido los lugares más emblemáticos de esta ciudad. Salimos de nuevo a pasear por Copacabana y así pusimos punto y final a nuestra visita de la ciudad. ¡Al día siguiente volábamos a nuestro siguiente destino!