En nuestra última mañana de viaje recorrimos la Avenida Paulista de Sao Paulo, uno de los símbolos más potentes de la ciudad.
Antes de empezar, tomamos un Uber y nos desplazamos hasta Beco Do Batman, la colección de arte urbano más famosa de la ciudad. Este callejón del barrio Vila Madalena se dio a conocer en la década de los 80 por un mural del superhéroe del comic. En la actualidad cuenta con diseños de artistas nacionales e internacionales. Dimos un agradable paseo por el barrio mientras contemplamos los grafitis.
Seguimos las visitas del día en la Avenida Paulista. Inaugurada el 8 de diciembre de 1891, la avenida fue concebida por el ingeniero Joaquim Eugênio de Lima como un espacio residencial para la élite paulista. Aunque su nombre inicial iba a ser fue “Avenida das Acácias”, finalmente se eligió “Avenida Paulista” en homenaje a los habitantes del estado.
La avenida se extiende a lo largo de casi 3 km entre los barrios de Jardim Paulista y Bela Vista, y es considerada uno de los principales centros financieros de Brasil. Sus edificios modernos, muchos con helipuertos, conviven con antiguas mansiones que recuerdan su origen aristocrático. Durante el día, miles de oficinistas, turistas y vendedores ambulantes llenan sus aceras, creando un ambiente cosmopolita y frenético.
Como la avenida es larguísima, tomamos un Uber y nos detuvimos en un conjunto de edificios situados justo al final.
Destaca la Japan House São Paulo es un centro cultural ubicado en el número 52 de la Avenida Paulista, un lugar donde la estética japonesa contemporánea se despliega en pleno corazón de la ciudad. Su fachada es una composición de listones de madera cuidadosamente ensamblados, hecha de madera de hinoki, un ciprés japonés de más de 70 años. Aunque estaba cerrado pudimos admirar su original fachada.
Justo enfrente se encuentra la Casa das Rosas, uno de esos lugares que sorprenden por el contraste: una mansión elegante de principios del siglo XX que resiste, con delicadeza, en medio de los rascacielos de la Avenida Paulista. Su arquitectura clásica, rodeada de jardines floridos, crea un pequeño oasis que invita al relax.
Hoy funciona como un centro dedicado a la poesía y a las artes del lenguaje, con una programación que incluye lecturas, talleres, presentaciones y encuentros que celebran la palabra en todas sus formas. Al ser lunes, también estaba cerrado, pero pudimos recorrer sus jardines y tomar algo en el bar, un rincón tranquilo en medio del bullicio de la ciudad.
El Mirante do SESC Paulista es un mirador ubicado en lo alto del edificio del SESC, que ofrece una de las vistas más amplias y fotogénicas de la ciudad: una panorámica que abarca desde los rascacielos que bordean la avenida hasta las zonas verdes que se abren en la distancia. Lamentablemente se encuentra cerrado por reformas y no pudimos ascender.
Y por todo Sao Paulo muestras de arte urbano...
Tras este paseo, tomamos un Uber hasta el Parque Trianon, ya muy cerca de nuestro hotel, para dar un último paseo antes de comer. Acabamos de recorrer la Avenida Paulista y pasamos por el McDonalds, con su original fachada y acabamo comiendo una espectacular Feijoada en el Restaurante O Mineiro. Regresamos al hotel a por nuestro equipaje, y cogimos un último Uber al aeropuerto. ¡Volvíamos a casa!
Tomamos un vuelo de Iberia a las 19:20h de 10h25min de duración, y tras una escala en Madrid de 2 horas, tomamos un último vuelo a casa (llegada a las 14h del día siguiente).