Tras otro copioso desayuno, nos trasladamos al aeropuerto en Uber para dirigirnos a nuestro siguiente destino, Foz de Iguazú.
La visita prometía: una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, 3 países, selva y tribus, y como colofón, un día de relax en un lodge. ¿Qué más se puede pedir?, ¡ah, sí!, y ¡un cumpleaños!
Tomamos un vuelo directo a las 14:15h hasta Foz de Iguazú (Brasil) y nos instalamos en el hotel Continental Inn donde pasamos 3 noches. Al llegar por la tarde, aprovechamos para asistir al espectáculo de luz y sonido y danzas tradicionales en el Hito de las Tres Fronteras (tomaremos un Uber hasta allí). Compramos las entradas a travñes de booking por 9,50€ por persona.
Visitar el Marco das Três Fronteiras, en el lado brasileño de Foz do Iguaçu, es adentrarse en un espacio donde la historia, la cultura y el paisaje se entrelazan de forma única. El recorrido comienza en un complejo cuidadosamente ambientado, inspirado en las antiguas misiones jesuíticas, que da la bienvenida con arquitectura temática, senderos iluminados y miradores que permiten contemplar el punto exacto donde Brasil, Argentina y Paraguay se encuentran.
Después de atravesar el centro de visitantes, con algunas tiendas y un punto fotográfico, se sale al exterior, donde la vista del encuentro de los ríos Iguazú y Paraná es simplemente impresionante, especialmente al caer la tarde, cuando los colores del cielo transforman el paisaje en un cuadro vivo.
Se forman largas colas para hacerse la foto en los dos carteles de la triple frontera. Conviene llegar con tiempo antes del anochecer si os queréis sacar la típica foto.
A medida que avanza la noche, el ambiente se vuelve aún más especial: las luces del complejo se encienden, resaltando el obelisco brasileño y creando una atmósfera mágica que prepara el escenario para el esperado espectáculo nocturno. Colocan varias filas de sillas alrededor de la plaza principal para poder ver el espectáculo que se suelen llenar rápidamente.
El show comienza poco después del atardecer y combina música, danza y representaciones culturales que celebran las raíces de la región trinacional. Bailarines con trajes típicos, ritmos que evocan las tradiciones guaraníes y escenas que recuerdan las expediciones históricas convierten la experiencia en un viaje sensorial. También pudimos ver varias actuaciones de Tango. Simplemente espectacular.
Todo está pensado para emocionar: la iluminación, la ambientación y la energía del público se mezclan con la brisa del río, creando un momento difícil de olvidar. Además, el complejo cuenta con restaurantes, como el Cabeza de Vaca, ideal para cenar mientras se disfruta del entorno, y espacios perfectos para tomar fotografías memorables. Cenamos en el restaurante, y tras cambiarnos de mesa por una mejor situada, conseguimos un lugar justo delante del escenario. ¡Una manera perfecta de empezar la visita en Foz de Iguazú!