Este día tocaba perderse por Salzburgo, realizando algunas visitas imprescindibles pero, sobre todo, paseando por su maravilloso centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1996.
Comenzamos la jornada visitando la imponente Fortaleza Hohensalzburg, uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad. Construida en 1077 por el arzobispo Gebhard y ampliada siglos después por Leonhard von Keutschach, es la fortaleza medieval mejor conservada de Europa Central.
Sus orígenes se remontaban a la Querella de las Investiduras, cuando los arzobispos de Salzburgo reforzaron su poder frente al emperador. Gebhard mandó construir no solo Hohensalzburg, sino también Hohenwerfen y Friesach. La ampliación iniciada por él se completó bajo Konrad I.
Durante los siglos XV y XVI, en tiempos convulsos marcados por la Guerra Húngara y la Guerra de los Campesinos, los príncipes-arzobispos se refugiaron aquí. En ese periodo se levantaron el palacio residencial, la armería y el granero.
El arzobispo Leonhard von Keutschach dejó su huella definitiva: amplió la fortaleza hasta darle su aspecto actual y decoró sus interiores con tallas góticas y pinturas ornamentales que aún hoy embellecen la Sala Dorada y la Habitación Dorada. Sus característicos “escudos de tubérculos” y el león que sostiene un nabo siguen visibles en numerosos rincones.
Una de las últimas grandes modificaciones fue el Baluarte de Khuenburg, que reforzó la defensa del conjunto.
A lo largo de su historia, ningún enemigo consiguió conquistarla por completo, lo que demuestra su estratégica ubicación y su robustez.
La fortaleza sirvió como residencia temporal de los príncipes-arzobispos, pero también como cuartel y prisión. Aquí estuvo recluido el príncipe-arzobispo Wolf Dietrich por orden de su sobrino Markus Sittikus hasta su muerte en 1617.
Realizamos la visita combinada, que incluía:
Subida y bajada en funicular
Patios y torres defensivas
Salas del Príncipe
Museo de la Fortaleza
Museo del Regimiento de Rainer
Museo de las Marionetas
Proyección audiovisual Almpassage
Visita individual de salas interiores (Galería, Sala de Torturas, Torre de Vigilancia, Organillo “Toro de Salzburgo”) con audioguía en español
La entrada combinada ronda los 15–18 €, y el funicular funciona todo el año.
Desde la fortaleza descendimos por una escalinata hasta el Monasterio de Nonnberg, famoso por su aparición en Sonrisas y Lágrimas. Este monasterio benedictino de clausura, fundado entre 713 y 715, es el más antiguo de la zona germanoparlante que sigue en funcionamiento. Su iglesia conserva frescos románicos y un ambiente de profunda serenidad. El acceso al interior es limitado debido a la clausura, pero la iglesia suele estar abierta por las mañanas.
Tras las visitas, bajamos de nuevo al centro histórico para comer y disfrutar de un paseo por sus calles barrocas.
Durante el recorrido descubrimos algunos de los monumentos más emblemáticos:
La Residenz fue durante siglos la majestuosa residencia oficial de los príncipes‑arzobispos de Salzburgo, el corazón político y ceremonial del antiguo principado eclesiástico. Situada en plena plaza principal del casco histórico, este palacio barroco destaca por sus elegantes fachadas y por sus suntuosos salones de gala, decorados con frescos, estucos y tapices que reflejan el poder y la sofisticación de sus antiguos moradores. Hoy puede visitarse como museo, ofreciendo un recorrido por estancias donde se celebraron recepciones diplomáticas, conciertos y actos de Estado, y que conservan una valiosa colección de arte europeo de los siglos XVI al XIX.
La Catedral de Salzburgo es el corazón espiritual y arquitectónico de la ciudad, una obra maestra del barroco temprano que impresiona por su armonía y luminosidad. Consagrada en 1628 bajo el arzobispo Markus Sittikus, se alza sobre los restos de tres templos anteriores y simboliza el poder histórico de los príncipes‑arzobispos. Su fachada de mármol blanco, inspirada en modelos italianos, contrasta con un interior amplio y elegante, decorado con frescos, estucos y un magnífico órgano principal que Mozart utilizó en varias ocasiones. En la pila bautismal románica de bronce fue bautizado el propio compositor, un detalle que convierte la catedral en un lugar especialmente significativo para los amantes de la música.
La Iglesia Franciscana de Salzburgo es uno de los templos más antiguos y singulares de la ciudad, reconocible por su elegante mezcla de estilos: un coro gótico altísimo y luminoso, sostenido por columnas finísimas, y una nave románica más sobria y recogida. Su arquitectura crea un contraste sorprendente que refleja los distintos periodos de construcción, desde el siglo XIII hasta el XVII. El interior alberga un magnífico altar mayor barroco diseñado por Fischer von Erlach, así como capillas laterales decoradas por familias nobles de la ciudad. Es un lugar de silencio y penumbra, perfecto para comprender la espiritualidad medieval que marcó la vida religiosa de Salzburgo.
Muy cerca se encuentra el cementerio de San Pedro (Petersfriedhof), uno de los rincones más evocadores de la ciudad y famoso por aparecer en la película Sonrisas y Lágrimas. Sus tumbas adornadas con hierro forjado, sus pequeñas capillas familiares y la roca de la montaña Mönchsberg que lo abraza por completo crean un ambiente casi teatral. Las catacumbas excavadas en la roca, de origen paleocristiano, añaden un aire aún más antiguo y misterioso. En la película, este cementerio sirvió como escenario para la escena en la que la familia von Trapp se esconde de los soldados, aunque las criptas que se ven fueron recreadas en estudio. Aun así, el lugar conserva ese aura cinematográfica y es uno de los espacios más bellos y fotogénicos del casco histórico.
Cada rincón del casco antiguo narraba siglos de historia, con fachadas barrocas, torres elegantes y patios interiores llenos de encanto. Destacan especialmente la Plaza de Mozart, con su famosa estatua, el Abrevadero de Caballos y la Hofstallgasse, antigua calle de caballerizas.
También paseamos por la Getreidegasse, la calle más famosa de Salzburgo, conocida por sus tiendas tradicionales, patios interiores y los característicos emblemas de hierro forjado. Aquí se encuentra la casa natal de Mozart, uno de los museos más visitados de Austria.
La Casa Natal de Mozart, situada en el número 9 de la célebre Getreidegasse, es uno de los lugares más emblemáticos de Salzburgo y un punto de peregrinación para los amantes de la música. En este edificio del siglo XII nació Wolfgang Amadeus Mozart el 27 de enero de 1756, y allí vivió junto a su familia durante sus primeros años. Hoy funciona como museo y permite recorrer estancias históricas donde se exhiben instrumentos originales, retratos, documentos familiares y objetos cotidianos que ayudan a comprender el ambiente en el que creció el joven prodigio. La visita ofrece una mirada íntima a la vida doméstica de los Mozart y al contexto cultural de la época, convirtiéndola en una parada imprescindible para entender los orígenes del compositor más universal de Austria.
Para culminar el día, disfrutamos de la Cena-Concierto Mozart, una experiencia única en Salzburgo.
El evento tuvo lugar en el Stiftskeller St. Peter, la bodega del monasterio de San Pedro, considerado el restaurante más antiguo de Europa Central, documentado ya en el año 803.
A la luz de las velas, escuchamos arias y movimientos de las obras más célebres de W. A. Mozart, interpretadas por músicos vestidos con trajes de época.
La cena de tres platos se preparó siguiendo recetas históricas inspiradas en la cocina del siglo XVIII.
El menú que degustamos:
Crema al suave sabor de limón y canela
Pechuga de capón asada en salsa trufada de salvia, con polenta, pera rellena de patata y verduras de la huerta
Dulce secreto de Mozart: parfait semihelado de miel forestal con frutas y salsa de caramelo
Una velada inolvidable en un entorno histórico excepcional.