En nuestras escapadas a Marrakech siempre hemos aprovechado para conocer un poco más los alrededores, por lo que hemos optado por alquilar un coche y dedicar un día a explorar el entorno. Essaouria y el Valle de Ourika son dos buenas opciones.
A solo tres horas de Marrakech, Essaouira emerge como una ciudad luminosa y serena donde el ritmo se desacelera y la brisa marina lo envuelve todo. Perfecta para una escapada de un día, combina historia, artesanía, gastronomía y paisajes costeros que inspiran desde hace siglos.
El trayecto desde Marrakech atraviesa llanuras áridas, pequeñas aldeas y extensos bosques de argán. En el camino es habitual encontrar cooperativas femeninas donde se elabora el famoso aceite de argán de forma tradicional, una parada interesante para conocer este producto emblemático. En nuestro primer viaje a Marruecos, en 2014, conocimos una de estas cooperativas, la Coopérative Mogador Essaouira en Ounara. Consulta nuestra ruta de 9 días por marruecos por libre aquí.
La Medina (Patrimonio de la Humanidad)
Un entramado de calles blancas y azules donde conviven talleres de artesanos, galerías de arte, tiendas de diseño local y cafés tranquilos. Es una medina amable, fácil de recorrer y perfecta para perderse sin prisa.
La Skala de la Ville
La fortificación más emblemática de Essaouira. Sus murallas del siglo XVIII, con cañones apuntando al Atlántico, ofrecen vistas espectaculares del océano y de las islas Purpurinas. Es uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.
El Puerto Pesquero
El corazón marinero de Essaouira. Las barcas azules, el bullicio de los pescadores y las gaviotas sobrevolando el muelle crean una escena vibrante. Aquí se puede observar la subasta del pescado o degustar marisco fresco en los pequeños puestos cercanos.
La Mellah (antiguo barrio judío)
Un área histórica que conserva la memoria de la comunidad judía que habitó la ciudad durante siglos. Sus calles estrechas y edificios antiguos muestran otra capa cultural de Essaouira.
La Plaza Moulay Hassan
El punto de encuentro de la ciudad: terrazas, cafés, ambiente relajado y vistas al puerto. Ideal para hacer una pausa y disfrutar del ritmo pausado de la vida local.
La Playa de Essaouira
Amplia, ventosa y perfecta para caminar junto al mar. También es uno de los mejores lugares de Marruecos para practicar kitesurf y windsurf gracias a sus constantes vientos alisios.
El Zoco y los talleres de artesanía
Essaouira es famosa por la madera de tuya, la marquetería, la joyería de plata y la pintura contemporánea. Los talleres abiertos permiten ver a los artesanos trabajar y descubrir piezas únicas.
La excursión deja tiempo libre para comer pescado recién capturado, pasear por la playa o simplemente dejarse llevar por la atmósfera relajada de la ciudad. Essaouira es un destino perfecto para quienes buscan cultura, gastronomía y naturaleza en un solo día.
Al atardecer, el camino de vuelta ofrece los últimos tonos dorados sobre el paisaje marroquí. Una jornada completa que revela una faceta distinta y encantadora del país.
La excursión deja tiempo libre para comer pescado recién capturado, pasear por la playa o simplemente dejarse llevar por la atmósfera relajada de la ciudad. Essaouira es un destino perfecto para quienes buscan cultura, gastronomía y naturaleza en un solo día.
Al atardecer, el camino de vuelta ofrece los últimos tonos dorados sobre el paisaje marroquí. Una jornada completa que revela una faceta distinta y encantadora del país.
A menos de una hora de Marrakech, el Valle de Ourika se abre como un corredor fértil que asciende hacia las primeras montañas del Alto Atlas. Es un paisaje que sorprende por su frescura: terrazas de cultivo, nogales, huertos irrigados por acequias tradicionales y pequeños pueblos bereberes que parecen trepar por las laderas. Aunque es un destino popular para excursiones de un día, el valle conserva una autenticidad vibrante, marcada por la vida agrícola y la hospitalidad local.
Una visita imprescindible es el zoco de Tnine Ourika, que tiene lugar cada lunes, una auténtica inmersión directa en la vida cotidiana del valle. Este mercado semanal reúne a habitantes de todos los pueblos cercanos, que llegan para abastecerse, vender sus productos y socializar.
Se instalan en un descampado y nada más aparcar en la zona ya te "asaltan" los locales para hacerte de guía por el mercado. Imposible deshacerse de ellos así que mejor negociar u na propina razonable y dejarse acompañar.
Entre los puestos del mercado sepuede encontrar prácticamente de todo, desde especias y artesanía bereber, hasta comida o incluso dentaduras postizas. También son habituales los pequeños talleres improvisados donde barberos, herreros o carpinteros trabajan a la vista de todos.
Es un lugar perfecto para observar la vida local sin filtros y para comprender cómo se articula la economía tradicional del valle.
El recorrido se puede culminar en Setti Fatma, un pueblo rodeado de montañas que marca el final del valle y el inicio de rutas más alpinas. Aquí, el río Ourika se abre paso entre rocas y terrazas, y a sus orillas se alinean restaurantes sencillos donde las mesas se colocan casi tocando el agua. En verano, incluso se hunden parcialmente en el cauce para refrescar los pies mientras se disfruta de un tajín humeante o un cuscús tradicional. Es una experiencia que combina paisaje, sabor y calma.
Desde el mismo pueblo parte la famosa ruta hacia las siete cascadas, uno de los senderos más populares del valle. La caminata comienza cruzando pequeños puentes sobre el río y avanzando entre casas de piedra y tiendas locales. A medida que se asciende, el sendero se vuelve más rocoso, accesible para quienes tengan una buena condición física.
La primera cascada es la más visitada y la más fácil de alcanzar, ideal si buscas una caminata corta (1h). El camino hacia las cascadas superiores requiere algo más de equilibrio y atención, especialmente en tramos donde se trepa por rocas (2-3h).
Es conveneniente realizar estas caminatas con un guía local. Ellos te van indicando por dónde subir y dóndo poner los pies para no acabar en el agua. Nada más salir de los restaurantes del río seguro que algún guía se os acerca para ofrecer sus servicios.
Entre el bullicio del zoco de Tnine Ourika, la frescura del río en Setti Fatma y la caminata hacia las cascadas, el Valle de Ourika ofrece una experiencia que combina naturaleza, cultura y autenticidad. Es una escapada perfecta desde Marrakech para quienes buscan un Marruecos más íntimo, lleno de matices y profundamente conectado con sus raíces.